Las lágrimas cayendo de los techos
Haces rojos y verdes danzando en el pavimento
La encontré esa noche envuelta en sombras en un
rincón
Con la luz de la luna iluminando el mundo a su
alrededor
Descartada y despojada clamaba por un veredicto
Y la ley a ella nunca acudió
Mientras el cielo rompía en llanto y la naturaleza
rendía sus respetos
La vida abandonó sus labios con un último aliento
desesperanzador
Los tres quedaron libres y la justicia ya no ciega
sino testigo
Permitió que se manchara su memoria
Y su rostro quedara en el olvido
Podríamos ser todas, podría tratarse de mí misma
Desamparadas frente al masculino
Que decidió cómo se escribirá nuestra muerte
Tratando cual si fuera un acto de carisma o de mala suerte,
De un conquistador sin desatino,
El humillar a una mujer que no obstante jamás será
vencida
Nos unimos en un clamor
Y cobramos fuerza desde un mismo dolor
Todas para una y una para todas
Cuando por fin la luz de la luna alumbre las sombras
que tapó el conquistador
Vestiremos de lágrimas pero cantaremos con la
fuerza de mil vidas arrebatadas
Ya no ocultas, denunciando al testigo y ferozmente
empoderadas
Porque su memoria perdura en nuestros corazones
Y las libertades de ellos ya no serán más nuestras
prisiones