miércoles, 27 de agosto de 2014

Julio Cortázar

Justo el otro día pensaba en vos.

Así simplemente, te introdujiste en mi cabeza cual si fueras un sueño arrebatador, de esos que se tienen despierta y le confieren apenas un halo de libertad a la vida cotidiana.

Pasé rápidamente por tu plaza admirando el pasto verde y las frases ornamentadas en letreros, pero no permanecí en uno de los asientos enanos por mucho tiempo. Tenía prisa. Ah, siempre hay apuro.

Pero algún día te voy a volver a visitar y vamos a escribir juntos. No lo juro, porque sé que poco valen las promesas al ser pronunciadas en el aire, resueltamente o a ultranza.

Y sin embargo, sí prometo hacer lo que pueda para acompañarte en tu jornada hacia una casa tomada, hablando en el camino con distraídos cronopios y también algunas famas. Gracias una vez más por esparcir una pizca de tu esperanza en esta agotadora monotonía, y por recordarme lo bello que puede ser el mundo, aún más allá de la soledad y el encierro casi certero de las palabras, esas de las que lograste ser tanto rey como esclavo.


"Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose."

Les Jours tristes/La Dispute

Un grueso tapado gris, zapatos con la bandera británica.

Lo miro, me mira y por un error de asientos acabo sentada a su lado. Siento su brazo rozar el mío y mil mariposas se apoderan de mi ser.

Preguntale algo, lo que sea. No me animo, ¡no me animo!

Su celular llama mi atención. Es único al igual que él. Estilo propio aflorando en nubes ascendentes de sofisticación, elegancia y porqué no, una pizca de atrevimiento pasional.

De soslayo me observa y yo alcanzo apenas por una milésima de segundo a desviar la mirada. Una chica está leyendo adelante, pero mi vista no logra atravesar la barrera de la distancia. El sol se pasea por los árboles afuera, arrinconando sombras en un mágico vaivén.

Percibo una melodía. Tiene los auriculares puestos pero no puedo descifrar la música que llega en forma de confusión a mis oídos.

Me rindo y acabo resignándome a no hablarle durante el resto del viaje.

Sin embargo, echo una ojeada de pura curiosidad y distingo un mechón castaño cubriéndole los ojos. Inmediatamente vuelvo mi vista a la ventana.

Una pasajera se levanta para irse. Tensa quietud.

Finalmente él decide moverse al asiento vacío junto a la ventana y al cambiar de posición me sonríe con cortesía.

Me uno a mis amigos en presencia, pero no quiero hablarles. Me sumerjo en mis pensamientos y en ese instante un señor de traje verde y bufanda azul se sube al colectivo. Se aproxima y el chico de las zapatillas internacionales descruza las piernas para dejarle espacio.

Una pared de verde nos separa.

El colectivo frena frente al parque. Me despido de mis amigos y con un último y poco disimulado vistazo desciendo del transporte.

Él no corresponde a mi saludo y eso me decepciona.

Siento un nudo en la garganta e imagino que tomo mi cabeza con las manos en señal de frustración.

Su grueso traje gris persiste en mi memoria. No me animé.

https://www.youtube.com/watch?v=4SRj-av79Ts


viernes, 22 de agosto de 2014

The Wall

Louder, so I cannot hear my thoughts. Loud enough so glasses can break, as if they were lullabies falling part, scattered on the floor.

Faster, another shot. I need to stop thinking. Shut it, shut it, shut it.

Memories are screwing things up inside my head. I want to forget, I need to forget. The room seems darker and my heart seems bitter all of a sudden. Despair is starting to demand a riot. Think, think, think. I cannot bear it.

My mind is a chaos but I'm only numb. Don't speak. I can't allow myself to feel anything else than emptiness. Crazy. I'm going crazy. And you're not helping. Get me out of this. Get me out of my shell. Give me shelter, give me hell. I don't know who I am anymore.

Louder, turn the music louder. Just another shot. At last the room is upside down. Sing me a lullaby, sing me until I get lost in my dreams. I can’t wake up alone. I can’t live within myself.

Friends, lovers. Lovers, friends.

Best friends, best friends.

As time passes by I wave my hand goodbye. Am I missing? Have I already begun to disappear?

Another song and more lyrics. Come on and join me. Welcome to the party, let’s sing along!

The room is spinning round and round and the walls are oh so white! It hurts my sight. There’s a pain inside my chest and is eating me alive. A cold shadow lies in the back of my head.

We used to be friends, lovers, best friends.

You know me too well, but I can still fool you. I can lie to everyone; manipulate the world on my behalf. Don’t try to reach me, just dance.

I’m getting sicker and sicker. The sound echoes in my ears. It’s orgasmic and yet not enough. Devour me; play me as if I had always been your favorite song. Take me there, because there was never any real home.

Reality is too much and I can’t handle it. No one cares and I cannot blame them. I don’t care myself either.

Shut it, shut it, shut it down. Brake me and unbrake me. Disarm me and embrace me.

As the world begins to fall, stay by my side. Please don’t you ever leave me now. Don’t you dare! I cannot fight against something so strong. Don’t go. Save me, even if I cannot be saved.

And then I’ll turn the music louder and louder so I won’t be able to hear my deepest thoughts. I won’t be afraid anymore. I will never try.

The wall will never fall.


sábado, 16 de agosto de 2014

Broken Throne

He headed towards the window, clear disappointment meeting his gaze.

What could have possibly gone wrong? After all he did! Everything just according to plan! The game had been settled perfectly, every single detail anticipated and worked out. How could her will prevail over his?

Just as suddenly as his entire world had fallen down, he had also collapsed against his own darkened shadows and wicked mist.

Then in that precise moment he couldn't do anything but to swallow hard, allowing despair to finally eat him out.

The tale was gone.

An ounce of pain spread across his countenance, a frown starting to form. Harm was already done.

A lonely tear began to fall down his cheek. He closed his rare blue eyes and let out a mournful sigh.

He knew he would miss her forever.

And so with a glare, he stared at his castle in ruins, goblins disappearing faster with each passing day. The labyrinth was cold and dark, offering only abandoned houses and a single broken throne. A velvet sky was colored in grey and underneath lied dead trees and whitered flowers. The forest was now deserted and the once giggling creatures were silent.

Nothing made sense anymore since she had taken the meaning away.

He felt lost.

With a final twist of the head and a saddened whisper, he at last decided to stop remembering. And once and for all succumbed the Goblin King, his very ending memory a ballroom in which he had danced with his one true love.

'Goodbye Sarah'.


And the labyrinth waved goodbye with him forever.




Propósito definitorio

Con cada mirada me percato de que al mundo le falta amor o dudo de si yo tengo demasiado desbordando de mi aura.

Pero aquí yace justamente el problema; porque no soy yo, sino los humanos en general.

Si bien sobran las hormonas, al hombre le falta un propósito en cuanto al romance.

Y así emerge constantemente la reflexión.

Sé que amo a las mujeres. No a una cierta 'clase', sino a la mayoría; cada una con su única y resplandeciente personalidad. Esto es algo que nunca podrá modificarse, pues no ansío verdaderamente ese cambio.

Y con los hombres sucede lo mismo; indeliberada pasión feroz ardiendo en mi pecho.

Desde los primeros momentos de mi vida llegué a comprender mi fascinación por lo diverso. Soy de fácil enamoramiento y de repentino desenlace por igual.

No puedo entregar mi alma a una sola persona, pues ésta pertenece exclusivamente a mi pasión.

Entiendo que a diferencia de muchos, encontré al fin un propósito y por ende mi razón de ser.


Existo para caer profundamente rendida a los pies del amor. Una y otra vez en un ciclo indefinido por las eras.

Sencillamente así.


Incógnita confidencial

Una vez que se identifica el objeto de adoración, ¿cómo pronunciar siquiera su nombre? ¿Cómo intentar descifrarlo? ¡No quiero saberlo! ¡Jamás me lo digas! 

La belleza del enamoramiento recae por supuesto en el anonimato; misterioso, fino manto de niebla que produce la atracción y se encarga de cubrir el hastío.

Ella estudia letras. Tiene ojos que se asemejan al cristal y sus cabellos se le desparraman por los hombros, envolviendo su cuello en mechones opacos.

No me atreví a conversar.


Y luego... una rápida ojeada hacia el costado bastó para transportar mi mirada, posándose en otra silueta. Apenas un recuerdo. Estupefacta, contemplé ante mi a la tóxica ninfa de rizos rubios y bolso singular. Al verla sólo se me ocurrió un color: verde.

Y ya no pudiendo impactarme por el hecho de que tal vez cada persona es la viva representación de una gama de colores, opté por continuar mi camino.

Frustrada al no lograr expresar mis emociones sin recibir un tinte de rechazo en respuesta, anhelé desaparecer.

Y entonces procuré hacerlo a mi manera, con un par de auriculares y mis pies guiándome lejos, en absoluto queriendo adivinar su nombre.

Pues de haberlo hecho, me hubiera visto obligada a revelarlo.


Y eso, sería sencillamente un crimen imperdonable.





viernes, 15 de agosto de 2014

Labios Carmesí

Un día como cualquier otro; café con leche, galletitas embarradas en miel.

Leyendo para que se sucedan los minutos, sin malgastar ni una mínima parte del ineludible trayecto matutino.

Una clase en la facultad. Ojeras y tinta. Y entonces mi mente despierta... falta algo. Lo dejo pasar intentando concentrarme. Estoy feliz, pero al mismo tiempo me invade la decepción.

Algo falta.

Trazos aburridos por el papel, sin querer realmente escribir.

Miro el reloj e inmediatamente vuelvo la vista al pizarrón. Necesito concentrarme.

Termina la clase y converso alegremente con mis amigos. El júbilo en su estado más apacible.

E impecablemente de fondo, Claro de Luna. El retazo de una sinfonía sumido en los gritos caóticos del pasillo. Una ilusión, epifanía o espejismo.

Continúo mi caminata así entre alborotados estudiantes.

Me escucho responder, pero tengo la sensación de que las palabras no salen de mi boca. Mi mente divaga entre recuerdos de una irreconocible figura.

Falta algo.

Otra clase y el cansancio se hace presente. Me siento envejecer. Miro a mi alrededor, en busca de la explicación a mis lamentos.

¿Hambre? ¿Historia argentina? ¿Chismes?

Aún no puedo descifrarlo.

Algo falta.

Y en el instante en que me sumerjo en aquél recuerdo de la palabra "Wolf", entiendo perfectamente lo que sucede.

No estás conmigo.


Faltaba algo, algo faltaba.