domingo, 29 de junio de 2014

La excepción

No pudo contenerse. Los roces encendían mil fuegos en su interior y bastó una sonrisa para que todo acabara por definirse.

No pudo contenerse y se permitió sentir. Sólo por una vez, sólo por esta vez.

El mundo se desvaneció y ella únicamente sonreía. La dulzura de un hombre feliz la conquistó. Sus ojos lo decían todo. Una mirada que robaba el aliento y desinhibía a quien fuera que le observara.

Y fue en aquel instante, enredados en un abrazo y uniendo sus labios, que de repente se dio cuenta del tiempo que había pasado. Del cambio que ella había hecho y de lo irreal de la situación.

Era un mundo en otro mundo; la infancia borrosa intentando relucir en un universo paralelo de adultos. Alternando tiernos recuerdos infantiles junto con conversaciones de universidad y trabajo.

Y ella no pudo contenerse. Sus ojos se fijaron en los de él y todo acabó por definirse.


Le robó un beso y ella se permitió sentir. Solo por una vez, sólo por esta vez.


viernes, 27 de junio de 2014

Falacia Ignoratio Elenchi

Buenos Aires... soy consciente de que la ciudad comienza a interesarme por otras razones.

Quizá no nos estamos percatando del lado urbano del asunto; ¿acaso es erróneo permitirse ser menos ecologistas por un instante?

Ansiar el caos para distraernos de la mente y reemplazar ciertos problemas por otros. Ya no buscar la perfección del retazo poético en el mundo financiero y capital, sino adueñarnos del consumismo y sus supuestos beneficios.

Supongo que jamás admiré la belleza que puede tener la 9 de julio repleta de gente un jueves al mediodía. Personas esperando el 59 y turistas echando ojeadas al Colón. Carteles y millones de carteles. Obras en construcción, librerías, teatros por doquier en Corrientes.

Y a lo lejos, un espejismo. Silueta de una belleza cegadora y ojos resplandecientes. Rizos dorados cual sortijas de casamiento y orbes azules delineados de negro.

Creo que uno jamás contempla estos detalles hasta que no termina un primer cuatrimestre de universidad o un largo mes laboral. Nos hallamos en un limbo de preocupaciones e ignoramos las verdaderas causas para no observar a nuestro alrededor.

Omitimos la pregunta del porqué y nos excusamos con puntos irrelevantes e hipótesis que evitan la cuestión a responder.

Nos distraemos del particular para persuadirnos del propio razonamiento inválido.

Pero a fin de cuentas, todo se resume nuevamente a si compramos o no. A si preferimos engañarnos yendo a la plaza o a si nos rendimos a la realidad esclavizante de la economía.

¿Vale la pena seguir luchando por un contradictorio paisaje verde cuando inconscientemente el caos de nuestra cabeza y el característico espíritu autodestructivo se traducen a la sociedad actual? No lo sé.

Por lo pronto me dirijo a Chacarita a tomarme el Urquiza y después quizá que visite el parque. Pero sólo tal vez.


jueves, 26 de junio de 2014

Juramento efímero

En el momento en que vi tus ojos aquel día, todo cambió. Me hallaba perdida y sin identidad, cuando tu rostro se acercó al mío. Esa escena representó la primera vez que realmente te miré y sin embargo ya te había visto antes. Me sumergí en un mar de verdes y dorados y me dejé llevar. Nunca nadie había sostenido fijamente la mirada al verme; al menos no de esa manera, no así. Y desde ese instante supe que mi corazón ya no era mío. Ahora descubrí quien soy y no estoy tan perdida, si bien mi mente continúa divagando en torno a tu persona. Es irreal la magnitud del impacto que alguien puede generar en nuestras vidas. Mi mundo se derrumba y se transforma para reconstruirse de los cimientos, y tus ojos siempre observan el cambio. Supongo que recuperé mi corazón, pero mis recuerdos más importantes te pertenecen y nunca van a dejarte ir.