miércoles, 23 de julio de 2014

Because (Miedo)

Miedo. Paralizante, asfixiante. Miedo.

Una sombra se mueve detrás de mí. Y yo sólo corro con la esperanza de no caer.

Un nudo comienza a formarse en mi garganta y siento que pierdo mis fuerzas.

Finalmente desfallezco desamparada, mientras una ráfaga de viento helado golpea mi rostro sin piedad. Mis manos permanecen gélidas y mi cuerpo tiembla con una brusquedad inusitada.

Es la viva imagen de la desesperación frente a mis ojos. La observo detenidamente, sometiéndola a un violento escrutinio. Ojos hinchados, dedos entumecidos; lágrimas surcando las pálidas mejillas. Un semblante perdido y ausente. Mechones de pelo cubriendo su rostro, en una danza descoordinada contra la furia de la corriente.

Y a lo lejos, una presencia invisible. Un ápice de sospecha escalofriante con un tinte de auténtico terror.

Una sombra se mueve detrás de mí. Y no sé lo que ello pueda significar.

Sólo conozco el miedo. Paralizante, asfixiante, solitario. Miedo.


lunes, 14 de julio de 2014

Wonderwall

A wonderwall is tearing me apart. Feelings are getting blurry and distant overnight.

I feel empty; a quiet riot trying to calm down inside of me whilst my soul searches for it's own destruction.

Sorrow; desperation building higher and higher with each second that flies by. Thousands of broken mirrors reflecting myself, distortioned, showing the most unbearable despair.

When things weren't meant to go this far but they did... there's only a wide, white emptiness left.


And maybe that's all we have after all. Isn't it?


Forever Alice

Constantemente se hallaban en la búsqueda de aventuras más allá de lo asequible. Palpaban lo perfecto en una forma íntimamente metafísica y de repente el mundo adquiría un nuevo significado. Ella era mágica, simplemente mágica.

Aunque encerradas en su mundo único de fantasía, comprendían la realidad como nadie nunca jamás lo había hecho.Y sabían que eran especiales; de alguna forma siempre lo supieron.

Un día mientras corrían por el inmenso parque repleto de flores amarillas, se preguntaron si su amistad duraría más que los años. Y por supuesto, no quisieron saber la respuesta. Solamente formularon la cuestión en voz alta como un agregado a las otras miles de preguntas habituales.

Y Alicia se dejó llevar sonriente mientras la otra sólo la observaba con admiración.

Y otro día más siguió su curso pasando de largo. Y en ese instante no pensaron en años, ni en el futuro, ni en crecer. Sólo existía su mundo y eso era lo que importaba. Porque eran especiales y lo sabían y porque Alicia siempre sería Alicia.

lunes, 7 de julio de 2014

Memorias al atardecer/Landslide

Las olas se llevan mis preocupaciones, si bien contemplo con añoranza los destellos de luz que se pierden en la lejanía;

El horizonte ya no parece tan cercano como antes y yo ya no soy la misma;

Las montañas me devuelven recuerdos de antaño y una vez más todo es quietud;

El mundo se paraliza y sin embargo, el viento sigue y seguirá soplando;

Mientras el lago contenga mis memorias, la brisa de la tarde sonreirá nostálgica y el sol y la luna se fundirán en el cielo, trayendo consigo una pacífica melancolía.


Oh mirror in the sky, what is love?
Can the child within my heart rise above?
Can I sail through the changing ocean tides?
Can I handle the seasons of my life?


Well... I'm getting older too.



miércoles, 2 de julio de 2014

Desencuentro

Esperé y esperé. Diez, quince, veinte minutos. Nunca apareciste.

Me quedé sola con la sensación de tal vez haber visualizado tu silueta alejándose a dos cuadras. Traté de identificar la figura, pero no me atreví a seguirla.

Y la duda siempre va a acompañarme. Si eras vos o si se trataba de un extraño.

Mi vida se resumió a aquel instante de nervios y sueños rotos; incertidumbre y apenas una mínima esperanza de que te presentaras.

Personas pasaban de largo encapuchadas y abrigadas por el frío; miradas ausentes y semblantes sombríos. Qué diferente y singular es la gente de esta ciudad. El estrés se percibe menos que en otras zonas urbanas; no hay nadie echando ojeadas al reloj pasados los tres minutos.

Y sin embargo, yo moría por dentro luego de milésimas de segundos. Ni rastro de tus mechones rubios o de tus famosos buzos.

Nada. Ni en diez, quince o veinte minutos.


Esperé y esperé y no estabas. Simplemente te habías ido.