Él no es vos.
Es
un gran amigo; escucha, debido a su curiosidad aprende y se mueve
por la vida con la dicha de vivirla; siempre en busca de aventuras, de
experiencias, de buenos ratos.
Es
un viejo amigo; compañero y guía en diversos sentidos... pero algo bruto de a
momentos, tal es su naturaleza salvaje.
Pero
él no es vos.
Y
mientras me toca y me desgarra sin saberlo, no puedo evitar pensar en tus
caricias y en lo bien que se acoplan nuestros cuerpos. Con él no; lo siento lejano pese a tenerlo cerca; la unión es
quebradiza, el lazo se estremece.
Con
ambos me siento segura y tengo confianza. Sin embargo, la relación es
diferente; él es un amigo, vos un amante. Desearías que no fuera así, pero es.
Sos
tierno, pero paciente; tu tacto arde, pero es delicado también. Tus dedos no
lastiman, tus manos no presionan, tu voz es suave y tímida.
Me
es inevitable comparar... cuando lo cierto es que te extraño tanto y sin
embargo tengo que ser fuerte.
Estuve
con él para bajarte del pedestal; para que entiendas sin verlo que no sos el
único a quien quiero. No busco evidenciarlo, pero sí que esté implícito cuando me ausento; que dudes de mis
silencios.
Pero
es sólo sexo... ¿cierto? No. ¿Por qué es tan difícil para un hombre entenderlo?
No es sólo eso... es entregarse.
Desearía
no anhelarte tanto.
Él
es cariñoso y un gran amigo, pero simplemente no es vos.
Él
no es vos.
¿Tengo
que sentir culpa por necesitar amor?; ¿por querer sentirme amada?
Me
estoy cansando de esperar aquello que nunca va a venir. Y la pena se me hace
pesada para cargarla.
Un
día de estos seguro termino tan deshecha cual muñeca de trapo. Pero me voy a levantar. Y ese día... no voy a escribir nada sobre vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario