viernes, 27 de junio de 2014

Falacia Ignoratio Elenchi

Buenos Aires... soy consciente de que la ciudad comienza a interesarme por otras razones.

Quizá no nos estamos percatando del lado urbano del asunto; ¿acaso es erróneo permitirse ser menos ecologistas por un instante?

Ansiar el caos para distraernos de la mente y reemplazar ciertos problemas por otros. Ya no buscar la perfección del retazo poético en el mundo financiero y capital, sino adueñarnos del consumismo y sus supuestos beneficios.

Supongo que jamás admiré la belleza que puede tener la 9 de julio repleta de gente un jueves al mediodía. Personas esperando el 59 y turistas echando ojeadas al Colón. Carteles y millones de carteles. Obras en construcción, librerías, teatros por doquier en Corrientes.

Y a lo lejos, un espejismo. Silueta de una belleza cegadora y ojos resplandecientes. Rizos dorados cual sortijas de casamiento y orbes azules delineados de negro.

Creo que uno jamás contempla estos detalles hasta que no termina un primer cuatrimestre de universidad o un largo mes laboral. Nos hallamos en un limbo de preocupaciones e ignoramos las verdaderas causas para no observar a nuestro alrededor.

Omitimos la pregunta del porqué y nos excusamos con puntos irrelevantes e hipótesis que evitan la cuestión a responder.

Nos distraemos del particular para persuadirnos del propio razonamiento inválido.

Pero a fin de cuentas, todo se resume nuevamente a si compramos o no. A si preferimos engañarnos yendo a la plaza o a si nos rendimos a la realidad esclavizante de la economía.

¿Vale la pena seguir luchando por un contradictorio paisaje verde cuando inconscientemente el caos de nuestra cabeza y el característico espíritu autodestructivo se traducen a la sociedad actual? No lo sé.

Por lo pronto me dirijo a Chacarita a tomarme el Urquiza y después quizá que visite el parque. Pero sólo tal vez.


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