domingo, 29 de junio de 2014

La excepción

No pudo contenerse. Los roces encendían mil fuegos en su interior y bastó una sonrisa para que todo acabara por definirse.

No pudo contenerse y se permitió sentir. Sólo por una vez, sólo por esta vez.

El mundo se desvaneció y ella únicamente sonreía. La dulzura de un hombre feliz la conquistó. Sus ojos lo decían todo. Una mirada que robaba el aliento y desinhibía a quien fuera que le observara.

Y fue en aquel instante, enredados en un abrazo y uniendo sus labios, que de repente se dio cuenta del tiempo que había pasado. Del cambio que ella había hecho y de lo irreal de la situación.

Era un mundo en otro mundo; la infancia borrosa intentando relucir en un universo paralelo de adultos. Alternando tiernos recuerdos infantiles junto con conversaciones de universidad y trabajo.

Y ella no pudo contenerse. Sus ojos se fijaron en los de él y todo acabó por definirse.


Le robó un beso y ella se permitió sentir. Solo por una vez, sólo por esta vez.


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