Ayer tuve un sueño.
Estaba resolviendo un caso policial; ya estaba en un momento crítico y con ansias de atrapar al asesino.
Nos encontrábamos frente a frente, rodeados de escombros; él sonreía, macabro. De alguna extraña manera me hizo acordar a The Joker; tal vez por esos ojos dementes y desquiciados, o por las sombras que generaba aquella mueca en su rostro.
Lo observé fija y analíticamente, sus movimientos, aguardando el mejor instante para atacar. Cautelosa, intentaba no aproximarme con demasiada rapidez.
No bastaba una sola palabra; la cercanía denotaba cada uno de nuestros pensamientos.
Y de repente, en aquel momento, una luz me cegó. El culpable se escurrió de mis
manos, escapando así mismo del sueño y de la escena clave del caso. Desperté
con la certeza de que había fallado. Él seguía suelto.
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