¿Esto es real? ¿Puede ser que hasta esto haya llegado?
Parece que toco fondo, pero nunca termino de caer.
Me siento impotente, estúpida, inútil.
Veo mi vida pasar frente a mis ojos y no me animo a detenerla. No puedo hacer nada y los segundos se escapan de mis dedos, escurriéndose entre mis manos.
Una hoja más, ya falta poco. Otra carilla que se puede. Pero la verdad es que no. No logro concentrarme, no puedo estudiar.
Sé que debería intentar: debería, debería, debería. Hay tanto que debería hacer.
Las excusas van y vienen y al no ser capaz de afrontar la realidad, me sumerjo en escritos y me reconstruyo en salidas nocturnas. Pero todo empeora al salir el sol o al acabarse la tinta.
Vuelven el remordimiento y la culpa, así como las dudas existenciales. ¿Es esto real?, ¿en verdad está sucediendo?
Busco constantemente algo que me sacuda, que me haga volver a entrar en razón. Pero mi cuerpo está congelado y mi voluntad inmovilizada.
Aconsejo y ayudo a las personas, pero carezco de información con respecto a cómo poner en funcionamiento mi propio mundo. O más bien; sé perfectamente lo que tengo que hacer, pero no logro conciliarlo.
Mi inspiración se desvanece así como mi apetito o mi memoria. Si antes tenía insomnio, ahora es exactamente el caso inverso. Me abstengo de despertar, porque estoy consciente de que ello significa responsabilidades y máscaras.
¿Podés verme? ¿Acaso no estoy desapareciendo?
Me cansé de cumplir expectativas, pero asimismo me persigue el hastío del momento en que no intento reforzarlas.
Estoy encerrada en la maldición de la vagancia y la impotencia. Pero todo va más allá. Y no acabo de entender qué es lo que me frena. ¿Miedo?, ¿tristeza? Ya nada es certero.
Y sólo me dejo caer sin realmente alcanzar el fondo, pero tampoco pudiendo levantarme.
Sálvenme. Por favor, si hay alguien ahí, quien sea, sálveme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario