Nombre pendiente/Cinnamon Halle
Un fuerte perfume a limón se desprende de su ropa. La fragancia
se eleva hacia los postigos y los ventanales. Lleva un vaso de café con canela
en la mano derecha y cuando cierra sus párpados al aspirar el aroma, una fina
línea gris se asoma por encima de sus pestañas.
La leve curvatura de su boca revela el atisbo de una sonrisa
torcida.
Ella preferiría agregarle canela a su cortado, pero no
encuentra un tarrito que contenga el ingrediente.
Con el correr desinteresado de las conversaciones, el
observador va dándose cuenta de la peculiaridad en sus gestos. El breve aprecio
de un sujeto paseándose junto a la ribera del río, la vacilación al cambiar de
página, la mueca de disgusto dirigida a la bandeja abandonada al costado de la
mesa.
Llama su atención haciéndole notar el pequeño pájaro
silbador que se desplaza por el suelo del comedor. Ella sólo sonríe jovial,
iluminando la media mañana.
De pronto decide que tiene que irse y pregunta amablemente
al observador si éste no desea acompañarla. Y es así, que con un grácil
asentimiento de cabeza se dirigen a la salida.
Al bordear una plaza y avanzar aproximadamente 10 metros,
ella orienta sus pasos en la dirección contraria, agitando la mano y
pronunciando un adiós.
Mientras aspira pausadas bocanadas de aire, el ahora
espectador se desprende de la cítrica esencia que impregna sus fosas nasales
luego de la partida de la dama.
Todavía no hay rastro de la canela.
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