The Drifter
Fue a eso de las cuatro de la tarde. Creí verte bajo un sol
radiante de fines de invierno, cargando una mochila a mis hombros y repasando
mentalmente los sucesos de un lejano 1870 referido al Marginalismo.
Ese día me había decidido a usar mi chaleco verde pastel y
me hallaba de muy buen humor.
Vos venías en las nubes ataviado de una remera flúor y unos
rulos rubios.
Y no sé si eras vos o era otro el que se detuvo a mirarme.
Yo sólo seguí de largo; mis pies incapaces de frenar. Pero cuando volteé a
verte en la distancia, sólo conseguí fijarme en tu espalda.
Miles de escenarios revolotearon en la retina de mis ojos. Yo
tenía 16 años y enfrente de mi hablabas de Víctor Hugo. Por orgullo me hacía la
tonta y charlaba con mi compañera de al lado. Acto II, conversábamos sobre
Sherlock Holmes y casos criminales. Acto III te ibas de viaje de egresados y yo
te extrañaba. Acto IV… el más triste de todos. Te alejabas en los brazos de una
chica de pelo castaño mientras yo bailaba distraídamente con mis amigas.
Después corriste a la estación de ómnibus para jamás volver.
Mi amor platónico se esfumó y yo regresé al huerto de libros
a fingir regocijo.
Y así y sencillamente así, creo verte dos años después cerca
del parque. Apenas un vistazo en derredor bastó para despertar un sinfín de
posibilidades olvidadas.
Pero todos tomamos decisiones en la vida y yo continué
caminando impulsada por el destino.
Acto V finalizó el invierno y comenzó la primavera.
https://www.youtube.com/watch?v=gS9o1FAszdk
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