Con cada mirada me percato de que al mundo le falta amor o
dudo de si yo tengo demasiado desbordando de mi aura.
Pero aquí yace justamente el problema; porque no soy yo,
sino los humanos en general.
Si bien sobran las hormonas, al hombre le falta un propósito
en cuanto al romance.
Y así emerge constantemente la reflexión.
Sé que amo a las mujeres. No a una cierta 'clase', sino a la
mayoría; cada una con su única y resplandeciente personalidad. Esto es algo que
nunca podrá modificarse, pues no ansío verdaderamente ese cambio.
Y con los hombres sucede lo mismo; indeliberada pasión feroz
ardiendo en mi pecho.
Desde los primeros momentos de mi vida llegué a comprender
mi fascinación por lo diverso. Soy de fácil enamoramiento y de repentino
desenlace por igual.
No puedo entregar mi alma a una sola persona, pues ésta
pertenece exclusivamente a mi pasión.
Entiendo que a diferencia de muchos, encontré al fin un
propósito y por ende mi razón de ser.
Existo para caer profundamente rendida a los pies del amor.
Una y otra vez en un ciclo indefinido por las eras.
Sencillamente así.
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